viernes, 1 de diciembre de 2017

El poder de la palabra 6x10 - Por un sistema humano

Por un sistema humano

Es de común conocimiento que vivimos en un sistema injusto y opresor. Un sistema que beneficia a los poderosos y perjudica a los débiles, que condena a las clases bajas a vivir en la mediocridad y en la incertidumbre mientras una pequeña élite goza de unos privilegios sustentados por el trabajo de todos. Un sistema que nos confina al sometimiento de unas leyes, nos esclaviza a unas exiguas condiciones de existencia y nos empuja a una competitividad inhumana para poder sobrevivir.

Combatir contra ese sistema es una tarea titánica, donde una y otra vez tropezamos con sus piedras y nos topamos con sus muros. El sistema se protege a sí mismo, sus leyes lo amparan, sus jueces dictaminan y sus fuerzas de seguridad ejecutan. Todo está bien atado, sus puertas bien cerradas y sus caminos vigilados. Incluso nosotros, el mismo pueblo que lo padece, nos convertimos a menudo en nuestros peores enemigos, pues aunque nos cueste creerlo somos parte del sistema y terminamos enfrentados unos a otros, fragmentados y divididos, mientras el sistema prosigue su agenda y apenas se resiente, fuerte y orgulloso.

Todo está a su favor para sofocar cualquier disidencia o rebelión, cualquier protesta o desacato, con sus leyes, con sus jueces y con su policía. Cualquier movimiento, organización o asociación subversiva simplemente será tolerada mientras no crezca demasiado, pero si consideran que es una amenaza será neutralizada, controlada, manejada, conducida o corrompida desde dentro para que no llegue a buen puerto.

A pesar de todo en una cosa se equivocan, y es que el ser humano puede parecer sometido, encadenado, sojuzgado, pero no está acabado. No habrá sido derrotado mientras en su pecho aún albergue y palpite sus ansias de libertad.

Combatir contra ese sistema es una tarea titánica, pero crear un sistema nuevo, más justo, libre y verdadero, no solo es posible sino que puede que sea la mejor manera de tumbar al viejo sistema. Es decir, no luchando contra el viejo sistema, sino alimentando a uno nuevo que lo sustituya, pues no es lo mismo esforzarnos en romper muros que apenas se resienten y terminan siendo reforzados, que dirigir nuestra energía hacia lo que realmente queremos construir. Los muros se desmoronan cuando nadie los mira, se caen solos cuando no tienen a quien contener, y se convierten en inútiles montones de piedras cuando nadie los usa; mientras que aquello a lo que le prestamos atención, energía y esfuerzo crece y prospera por encima de todo lo demás.

Es mejor crear y apoyar leyes justas que luchar contra aquellas que no lo son. Es mejor crear una política por y para el pueblo que intentar cambiar la ya existente. Es mejor crear y alimentar una economía verdaderamente Humana que intentar derribar toda la ya instalada. Es mejor crear un nuevo paradigma, que contenga una educación, un trabajo, una salud y unos servicios básicos más Humanos, que quejarse del que tenemos. Y, en definitiva, es mejor y más efectivo construir la idea de un nuevo sistema basado en los valores de Humanidad, que contemple a todos sin excluir a nadie, que sirva al pueblo y devuelva el poder al pueblo.

Puede que ese nuevo sistema en principio se base solo en una Idea, en un diseño que luego hay que llevar a la práctica, pero todo cuanto existe primeramente lo fue, y cuando la idea toma la suficiente energía y entidad termina siendo una realidad, emergiendo con la suficiente fuerza como para llegar a manifestarse por encima de las demás que caerán por obsoletas, injustas y arbitrarias.

La Idea de que un nuevo sistema más Humano es posible, solo precisa que el pueblo la crea, la apoye y la demande, pues cuando sea un clamor del pueblo no podrá ser callada, escondida ni contenida. Todos en el fondo tenemos esa idea, queremos esa idea de un sistema mejor y más Humano, pero pocos son los que creen de verdad en ella y prefieren continuar quejándose o convertirse en seguidores de políticas e ideologías que prometen pero no cumplen, que dicen dar pero te quitan, y que te engañan y te roban con una sonrisa en la cara.

Si de verdad creemos en esa idea, si de verdad la demandamos como un pueblo unido que lucha por su libertad y el bienestar de todos, entonces ya vendrá quien la incorpore en su programa político, si es que quiere ser elegido y representar al pueblo, siendo su aplicación, por consiguiente, tan solo cuestión de tiempo. Pues un pueblo unido que no se deja manipular y sabe lo que quiere, sin duda alguna lo tendrá.

Ángel .º.

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